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Publicación: 23 de marzo de 2026 –

OPORTUNIDADES DE INVERSIÓN EN EL ECOSISTEMA DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Las oportunidades de inversión en inteligencia artificial se concentran en los modelos y plataformas que los entrenan. Sin embargo, bajo esta narrativa dominante, existe una realidad menos visible, pero decisiva: la revolución de la IA no se sostiene solo con algoritmos, sino con una infraestructura física masiva. Centros de datos, generación eléctrica, redes de transmisión y eficiencia energética en chips constituyen las auténticas “palas y picos” de esta nueva fiebre tecnológica.

La experiencia histórica es clara. En periodos de transformación acelerada, el valor más duradero suele concentrarse en quienes hacen posible el cambio, no en quienes protagonizan los titulares. En fiebre del oro del siglo XIX, los proveedores de herramientas y acero obtuvieron retornos más consistentes que la mayoría de los buscadores. La IA no parece una excepción

¿Por qué la demanda energética de la IA cambia las reglas de inversión?

La IA generativa consume significativamente más energía que la tecnología anterior. Una consulta compleja a un modelo avanzado puede requerir varias veces más electricidad que una búsqueda convencional. A medida que las grandes plataformas compiten por entrenar modelos más sofisticados, la demanda de capacidad de cálculo crece a un ritmo sin precedentes.

“Del entusiasmo tecnológico al límite energético”. Rafael Ciruelos. Socio y director de selección de fondos de Diaphanum

 

Las principales plataformas ya anuncian planes de inversión de cientos de miles de millones de euros para ampliar su infraestructura, incluyendo la construcción de miles de nuevos centros de datos y la adquisición de servidores especializados.

Las redes eléctricas de muchas regiones están cerca de su límite. Los permisos para nueva generación se demoran años y la oposición social a grandes infraestructuras energéticas crece. La IA está devolviendo al primer plano debates que parecían superados sobre planificación energética y seguridad de suministro.

¿En qué activos se concentran las oportunidades de inversión en la infraestructura de la IA?

La infraestructura que sostiene la inteligencia artificial se articula en cuatro pilares. Cada uno presenta características de inversión diferenciadas.

Los centros de datos:

El mercado global de instalaciones diseñadas específicamente para IA crece a tasas cercanas al 30% anual. Estos activos requieren espacio, refrigeración avanzada y acceso garantizado a energía, lo que limita la oferta y refuerza el poder de quienes ya están posicionados.

La generación eléctrica

La presión de los centros de datos está impulsando un renacimiento de activos que parecían en declive, como las centrales nucleares existentes, al tiempo que acelera la construcción de plantas de gas como respaldo y el despliegue de renovables apoyadas por sistemas de almacenamiento. Ante esta situación, el desafío regulatorio y social es considerable: conectar nueva capacidad a la red exige inversiones cuantiosas, consenso político y aceptación local.

Las redes de trasmisión

Generar electricidad no basta si no puede transportarse de forma eficiente hasta los nodos de cálculo. La expansión de la IA exige miles de millones en líneas de alta tensión, subestaciones inteligentes y equipamiento capaz de minimizar pérdidas y gestionar flujos cada vez más complejos.

Eficiencia energética en chips

En un contexto de restricciones físicas y regulatorias, cada vatio ahorrado equivale a capacidad adicional sin necesidad de nuevas infraestructuras. Los avances en diseño de chips y arquitecturas optimizadas mejoran de forma sustancial el rendimiento por unidad de energía consumida.

 

Invertir en inteligencia artificial: ¿por qué la infraestructura ofrece una tesis más sólida que los titulares?

Desde una perspectiva económica, la infraestructura de la IA presenta una combinación atractiva de visibilidad y valoración razonable:

“Llevemos la tesis de inversión más allá del ruido”. Rafael Ciruelos. Socio y director de selección de fondos de Diaphanum

Desde una perspectiva económica, la infraestructura de la IA presenta una combinación atractiva de visibilidad y valoración razonable.

La demanda está respaldada por compromisos de inversión a cinco y diez años por parte de las grandes tecnológicas. Los centros de datos cotizan, en muchos casos, a múltiplos inferiores a los de la tecnología pura, mientras que las compañías eléctricas ofrecen rentabilidades por dividendo atractivas con un crecimiento cada vez más claro. Las redes cuentan con barreras de entrada elevadas y la eficiencia en chips combina innovación constante con márgenes elevados.

En Europa, además, las estrategias digitales y energéticas refuerzan esta tendencia. Iniciativas como los planes de digitalización y transición energética sitúan a operadores de red, utilities y empresas de telecomunicaciones en una posición clave para capturar valor en los próximos años, siempre que sean capaces de ejecutar proyectos complejos en entornos regulatorios exigentes.

¿Qué riesgos hay que considerar antes de invertir en la infraestructura de la IA?

Nada de esto está exento de riesgos. Identificar los sobrecostes en proyectos de generación y redes es lo importante:

  • Sobrecostes y retrasos en proyectos. Los presupuestos en generación y redes se disparan con frecuencia entre un 20% y un 30%. Los permisos se demoran y los plazos raramente se cumplen.
  • Riesgo regulatorio. Los cambios en normativa, desde topes a precios energéticos hasta restricciones al consumo de centros de datos, pueden erosionar márgenes de forma abrupta.
  • Riesgo geopolítico en chips. La concentración geográfica de la producción avanzada de semiconductores introduce vulnerabilidades en la cadena de suministro que no deben subestimarse.

¿Qué enseña la historia sobre invertir en infraestructuras tecnológicas?

 

Las grandes transformaciones tecnológicas no se sostienen en el aire. Necesitan cimientos físicos, inversión paciente y planificación a largo plazo.

Como ocurrió con los proveedores de rieles y acero en la era ferroviaria, quienes construyen la base material de la IA están en posición de capturar un valor que perdura más allá de las modas y de los nombres que hoy concentran la atención.

En la carrera por la inteligencia artificial, las “palas y picos” —centros de datos, electricidad, redes y eficiencia energética— ofrecen una forma de participar en la megatendencia sin depender de acertar qué modelo o plataforma dominará el mercado. En un entorno de euforia tecnológica, mirar hacia la infraestructura puede ser, paradójicamente, la apuesta más racional.

 

Rafael Ciruelos

Socio y director de selección de fondos de Diaphanum

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