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Publicación: 2 de enero de 2026 –

Un año histórico: claves para entender los mercados en 2025

2025 ha sido uno de esos años que, vistos desde fuera, parecen puro ruido: tensiones políticas, récords bursátiles, un oro disparado, un dólar debilitándose y narrativas que cambian cada pocas semanas. Sin embargo, cuando se analizan los datos con algo de perspectiva, aparece un hilo conductor bastante claro.

Estos 10 hechos clave explican cómo se han movido los mercados en 2025 y, sobre todo, qué implicaciones tienen para cualquier inversor con patrimonio financiero que busca proteger y hacer crecer su capital en un entorno cada vez más complejo.

  1. Alemania pisa el acelerador del gasto público

Durante años, Alemania fue el símbolo de la disciplina fiscal en Europa. En 2025, ese paradigma ha cambiado de forma radical: el gobierno ha anunciado hasta 500.000 millones de euros de gasto público adicional a desplegar durante la próxima década, principalmente en defensa e infraestructuras.

Si la ejecución es razonable, este impulso podría añadir entre 0,5 y 1 punto porcentual al PIB anual. Para los mercados, el mensaje es claro:
Europa vuelve a utilizar la política fiscal como palanca de crecimiento.

Para el inversor, esto supone:

  • Una Europa algo menos dependiente del ciclo económico estadounidense.
  • Más apoyo estructural a sectores industriales, infraestructuras y defensa.
  • La confirmación de que los mercados ya no dependen solo de los bancos centrales
  1. Estados Unidos sube aranceles como no se veía en 90 años

En paralelo, Estados Unidos ha elevado sus aranceles medios en torno a un 12,5%, el mayor incremento en casi nueve décadas. La administración Trump ha reactivado instrumentos como la Sección 232 del Trade Expansion Act, utilizando el comercio como herramienta geopolítica.

 

Esto tiene consecuencias muy directas:

  • Productos importados más caros, con impacto en inflación.
  • Más fricción en el comercio global.
  • Mayor dispersión en los mercados.

Para el inversor, 2025 ha sido un año donde no todo sube a la vez: algunos sectores y países se benefician del proteccionismo, mientras otros se quedan rezagados. La selección vuelve a ser clave.

  1. El dólar se debilita como no lo hacía desde los años 90

Una de las cifras más llamativas del año ha sido la caída cercana al 10% del dólar en términos efectivos en apenas seis meses, el peor comportamiento desde principios de los 90.

Las razones son múltiples:

  • Mayor gasto fiscal en EE. UU.
  • Expectativas de recortes de tipos.
  • Tensiones geopolíticas.
  • Un mundo más multipolar, con China ganando peso y Europa algo más activa.

Para un inversor en euros, el impacto ha sido claro: gran parte de la rentabilidad en activos estadounidenses se ha evaporado al convertirla a moneda local. En cambio, emergentes y materias primas suelen beneficiarse de un dólar más débil, reforzando la necesidad de diversificación global.

  1. Se resquebraja la “Pax Americana” de los mercados

Durante años, el patrón era casi automático: caía la bolsa, subían los bonos y el dólar se fortalecía.

En 2025, este esquema ha fallado en varios episodios. Hemos visto bolsa, renta fija y divisas caer a la vez, rompiendo la lógica clásica de refugio.

Esto tiene una implicación importante:
la cartera tradicional 60% acciones / 40% bonos ya no siempre protege como antes frente a determinados shocks.

La conclusión es clara: la diversificación debe ser real, incorporando:

  • Diferentes regiones.
  • Estilos de inversión.
  • Activos alternativos y estrategias menos correlacionadas.
  1. Nvidia y la fiebre de la IA: la nueva “fiebre del oro”

La inteligencia artificial ha vuelto a ser protagonista en 2025, con Nvidia alcanzando una capitalización cercana a los 5 billones de dólares. Sus ventas ligadas a centros de datos y modelos de IA han crecido de forma espectacular, con márgenes excepcionalmente altos.

Pero hay una advertencia importante:

  • Solo Nvidia y Alphabet han explicado cerca del 25% de la subida del S&P 500.

El crecimiento es real, pero las valoraciones son exigentes. Para el inversor, la lección es doble:

  1. La IA es una tendencia estructural.
  2. Concentrar demasiado la cartera en unas pocas megacaps aumenta el riesgo.
  1. El oro vive uno de sus mejores años en décadas

El oro ha firmado uno de sus mejores ejercicios históricos, impulsado por:

  • Compras masivas de bancos centrales.
  • Dudas sobre las divisas.
  • Expectativas de tipos algo más bajos.

Esto no significa “apostarlo todo” al oro, pero sí confirma su utilidad como activo refugio dentro de carteras multiactivo. En un mundo con más ruido político y monetario, el oro vuelve a tener un papel relevante.

  1. La curva de tipos despierta del sueño de los recortes

A comienzos de 2025, el mercado descontaba hasta cinco bajadas de tipos. La realidad ha sido mucho más modesta: apenas dos recortes.

El resultado ha sido un aplanamiento notable de la curva 2–10 años, reflejando:

  • Una economía más resistente de lo esperado.
  • Una inflación que no termina de desaparecer.

Para el inversor en renta fija, ha sido un baño de realidad: apostar ciegamente por bonos largos no ha funcionado. El entorno de “tipos más altos durante más tiempo” exige una gestión mucho más táctica de los vencimientos.

  1. En renta fija, casi todo ha venido del carry

En crédito, la cifra clave es contundente:
prácticamente el 100% de la rentabilidad de 2025 ha venido del carry, es decir, del cupón cobrado.

Los diferenciales han vuelto a niveles ajustados, similares a los previos a la guerra de Ucrania. Aunque a simple vista el mercado parece caro, empiezan a aparecer grietas:

  • Problemas en emisores privados.
  • Insolvencias recurrentes en high yield.
  • Advertencias de grandes inversores sobre el crédito privado.

La conclusión es clara: la renta fija vuelve a pagar, pero ya no vale comprar cualquier bono. La selección y el control del riesgo son esenciales.

  1. Las bolsas dejan de ser un monólogo de Estados Unidos

Gran año para la renta variable: el S&P 500 encadena ya ocho trimestres consecutivos al alza. Sin embargo, algo ha cambiado en el liderazgo.

En 2025, Europa (con el Ibex como sorpresa positiva), Japón y los mercados emergentes han aportado más de lo esperado, apoyados en:

  • Valoraciones más razonables.
  • Políticas fiscales y monetarias menos sincronizadas.

Para el inversor, esto rompe la idea de que invertir en bolsa equivale a comprar solo índices estadounidenses. Repartir por regiones reduce riesgos y mejora el binomio rentabilidad-riesgo a largo plazo.

  1. El petróleo cae por debajo de 60 dólares… sin recesión

El barril ha perforado los 60 dólares, su nivel más bajo desde la era post-COVID, sin que exista una recesión global clara. La explicación está en:

  • Mayor oferta de la OPEP+.
  • Demanda algo más débil.
  • Menor tensión en Oriente Medio.

Para el consumidor, es un alivio inflacionario. Para el inversor, obliga a revisar la exposición a energía: algunas compañías sufren, pero otras, más eficientes, siguen generando caja, y el menor coste energético beneficia a muchos sectores.

¿Qué enseñan estos datos a un inversor con patrimonio financiero?

La gran lección de 2025 es que el mundo de la inversión se ha vuelto más poliédrico. Fiscalidad, geopolítica, tecnología y materias primas actúan a la vez.

En la práctica, una cartera bien construida debería:

  • Mantener liquidez para aprovechar correcciones.
  • Evitar concentraciones excesivas en un solo país o sector.
  • Aprovechar que la renta fija vuelve a generar ingresos reales.
  • Incluir activos refugio como el oro y estrategias menos masificadas (cat bonds, retorno absoluto).

Seguir de cerca la evolución del tipo de cambio euro/dólar.

En un entorno cada vez más ruidoso, lo que no cambia es lo esencial: tener un plan, diversificar de verdad y mantener la calma. Si algo demuestran estas diez cifras es que, incluso en años convulsos, los mercados siguen premiando a quienes invierten con una visión de largo plazo.

DEPARTAMENTO DE INVERSIONES LÍQUIDAS

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