Banca privada

El gran reto para la Banca Privada, la verdadera independencia

Por 14 enero, 2020 Sin comentarios

Luis Guzmán | Socio de Diaphanum

Después de 30 años ejerciendo mi actividad profesional en banca privada, me sigue resultando chocante observar algunas prácticas generalizadas en el sector donde los conflictos de interés hacen que se antepongan los intereses del profesional o los de su entidad a los del inversor. Unas prácticas que se alejan de la total independencia, imparcialidad y alineación de intereses que debería primar en el ámbito del asesoramiento financiero.

En cualquier otro tipo de servicios profesionales de asesoramiento (abogados, consultores, médicos, etc.), evidenciarían un claro problema deontológico y de ética profesional y provocarían la expulsión inmediata de aquellos que lo realizasen. Lo cierto es que, en España, el conflicto de intereses es habitual, pese a la implementación de la directiva europea Mifid II, a diferencia de otros países con una mayor tradición en el asesoramiento de inversiones en los que deberíamos fijarnos como EEUU, Reino Unido, Holanda, etc., donde el modelo de asesoramiento independiente ya lleva muchos años implementado.

Tenemos que trabajar para que el cliente tenga acceso, de una forma ágil y clara, a todos los productos de inversión que existen en el mercado y para que conozca ex ante y ex post los costes en los que incurre cuando toma una decisión de inversión, qué se paga, por qué y a quién, y también para que acceda en igualdad de condiciones, en términos de costes, a cualquier oportunidad de inversión.

Un asesor con el mandato de recomendar una determinada distribución de activos y su implementación no puede tener mayor interés que la buena práctica profesional, que al inversor le vaya lo mejor posible y que haya una total alineación de intereses entre las dos partes. Para ello, el inversor debe tener la opción de elegir dónde tener depositado su patrimonio y en qué jurisdicción, independientemente de quien sea su asesor o en qué producto invierte, y la opción de cambiar libremente de asesor, sin depender de otro tipo de servicios que tenga contratados con esa entidad.

Para que todo esto ocurra, los profesionales deben contar con los resortes idóneos para que la información y las decisiones se comuniquen de una forma transparente. Sin duda, el cliente español está cada vez mejor informado y tiene mayor interés por conocer cómo funcionan los distintos productos de ahorro e inversión, por lo que debemos trabajar para que “la excepción” se convierta en “lo normal” en España, donde por el momento solo una minoría, y esto incluye tanto a los clientes de modelos bancarios tradicionales como a la grandísima mayoría de los asesores no bancarios, disfrutan de este tipo de enfoque en su día a día como clientes de la denominada Banca Privada/Asesoramiento Patrimonial. Se trata de un cambio progresivo para ofrecer el mejor servicio a un cliente con mayores niveles de cultura financiera, que cada vez valorará más al profesional que le ofrezca un verdadero valor añadido.